Aprendizaje en pandemia | ¿Qué es aprender? Pregunta simple, respuesta compleja

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Escribe: Prof. Lic. Claudia Verónica Zurita. Matrícula Profesional P – 32 – 3957. Presidente Colegio Profesional de Psicopedagogos de Córdoba – Regional Villa María

El objeto de estudio de la psicopedagogía es el aprendizaje, el cual lo podríamos definir, en primera instancia, como el proceso que realiza un sujeto (ya sea un niño, joven o adulto) para la adquisición o modificación de conocimientos, habilidades, conductas, valores. 

Pareciera una respuesta simple a la pregunta: ¿qué es el aprendizaje? pero aquí vamos a realizar un análisis más minucioso, dada la complejidad del término en cuestión.

El aprendizaje se da en un contexto donde intervienen diferentes variables, muchas de ellas subjetivas: la subjetividad del aprendiente, la subjetividad del enseñante, la subjetividad de la familia y/o institución. La construcción de la subjetividad es acción, acción que es movilizada por el deseo, en los primeros años de vida por parte del entorno familiar y social del niño, y a medida que va creciendo se suma la intencionalidad del sujeto aprendiente.

Alicia Fernández (1987) dice que el aprender es un proceso que se construye, por un lado, desde una elaboración objetiva, lo que permitirá acercarse y conocer las características que tiene ese objeto de conocimiento y, por otro lado, dependerá de una elaboración subjetiva que buscará significaciones, las cuales dependerán de la historia personal y vincular de ese niño que aprende. 

La elaboración objetiva, aquí quizás podríamos vincularla al contexto que debiera promover las oportunidades para que las propuestas de enseñanza y de aprendizaje puedan llevarse a cabo. Por ejemplo, en el caso de la educación formal, en el período de aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO); que el contexto familiar y escolar que no solamente se predispongan a acompañar las trayectorias educativas de los estudiantes, sino que cuenten con los diferentes recursos, algunos de ellos, didácticos, materiales, tecnológicos, necesarios para llevar a cabo las propuestas educativas.

El aprendizaje en período de pandemia

Considerando ello, y pensando en el aprendizaje en el contexto que comenzamos a atravesar a partir de marzo de 2020, debido a la pandemia y al ASPO, reflexionamos en torno a las siguientes cuestiones: ¿aprendimos?, ¿qué aprendimos?, ¿cómo aprendimos? ¿Qué recursos necesitamos para aprender en estos contextos?

Respondiendo a dichos interrogantes, podríamos decir, que sí, si aprendimos, todos aprendimos, aprendimos nuevos modos de ser y estar ante esta situación tan inesperada y compleja, reacomodándonos, vinculándonos con los nuestros, familia, compañeros, profesores, desde otro lugar. A la vez también trabajando y aprendiendo desde nuestras emociones.

Ahora si focalizamos esas cuestiones en relación a los estudiantes en el contexto de la escuela remota, sea del nivel que sea, habrán aprendido si se mantuvo el deseo de aprender. Si las actividades fueron motivadoras, movilizadoras tanto para el aprendiente como para el familiar que lo acompaña, si es que es un niño. En términos de Philippe Meirieu: es responsabilidad del educador provocar el deseo de aprender. 

El educador no podrá desear por el aprendiente, pero sí generar situaciones que hagan emerger el deseo, utilizando variedad de recursos. Meirieu dice: “Estas situaciones serán más favorables si son diversificadas, variadas, estimulantes intelectualmente y activas, es decir, que pondrán al alumno en la posición de actuar y no simplemente en la posición de recibir.”

Ahora bien, la complejidad dada durante el transcurso del 2020 planteó un gran desafío, el acomodar los tiempos y espacios de las tareas escolares en el contexto del hogar, donde había que mediar entro lo público y lo privado. Fue necesario un acercamiento distinto entre la escuela y la familia, recreando formas de vinculación y de comunicación, con propuestas que no generen una gran sobrecarga a la familia y a los estudiantes; actividades de reflexión y que incluyeran por otro lado, la posibilidad de un trabajo interdisciplinario, dejando tiempo libre para la imaginación y creación.

Otro de los desafíos afrontados fue la variedad de recursos tecnológicos que se han desplegado para llevar a cabo y poder hacer efectiva las clases. Algunos de ellos, recursos conocidos pero que aún no habían sido utilizados con la impronta que se vislumbraba en este tipo de educación, que llamamos remota o virtual. Aprendizajes, donde los roles del docente y de los estudiantes se iban modificando, porque en muchas oportunidades fueron los estudiantes los que enseñaban su uso, su disponibilidad y ofrecían alternativas de resolución a los obstáculos que podrían surgir.

Las nuevas tecnologías están presentes en los contextos educativos, promueven el acceso al conocimiento y a las relaciones interpersonales, por ello es fundamental reflexionar acerca de cómo incluirlas en las prácticas de enseñanza, haciendo un uso crítico de las mismas, y en caso del empleo por parte de los niños, que sea con el acompañamiento de un adulto responsable.

El aprendizaje en post pandemia

La incertidumbre nos sigue rondando, la cercanía del rebrote y una segunda ola de COVID – 19 no nos da tregua para definir y proyectar el 2021.

Si debemos considerar que para el regreso de los estudiantes a las aulas será fundamental la comunicación entre los actores intervinientes, el establecimiento de acuerdos y el conocimiento de los protocolos acordes a la situación epidemiológica.

Las primeras acciones en la escuela debieran girar en torno a la revinculación de los niños, jóvenes y adultos a la nueva normalidad, disponiendo de un espacio y un tiempo para restablecer el vínculo y la confianza pedagógica necesarias para llevar adelante las propuestas de enseñanza de cada comunidad.

El diálogo, la escucha, los espacios de reflexión, serán las herramientas necesarias para sostener a los estudiantes, para conocer sus inquietudes, sus miedos, sus incertidumbres, sus interrogantes, sus demandas, sus proyecciones…

La situación nos cambió, por ello la escuela debiera cambiar, para seguir siendo el espacio que ofrezca nuevas oportunidades a los estudiantes para aprender.

Bibliografía:

Fernández, A. (1987). La inteligencia atrapada. Abordaje psicopedagógico clínico del niño y su familia. Buenos Aires: Nueva Visión.

Casals Cervós, J. (2007) Entrevista a Philippe Meirieu “Es responsabilidad del educador provocar el deseo de aprender”. En Cuadernos de pedagogía N° 373, nov., pp. 42- 48. Madrid: Editorial Wolters Kluwer.

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