¿Cómo afrontar la educación de los primeros años del secundario en plena pandemia?

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La autora de este escrito realiza una síntesis de lo que fueron los tiempos de formación de alumnos durante la virtualidad del 2020 y arroja redes de contención para lo que será este 2021 con la presencialidad en aquellos alumnos de 1º y 2º año del Nivel Medio.

Escribe: Daniela Salas (Psicopedagoga y Docente. Coordinadora de Curso del Ciclo Básico y Profesora del espacio curricular Psicología en 5º Año del IPEM 275 Colegio Nacional de Villa María)

¿Cómo iniciar la presencialidad en las aulas en Primer Año de una escuela secundaria de 1000 estudiantes? ¿Cómo ha afectado a los estudiantes la no asistencia a la escuela durante 1 año? ¿Cómo lo abordamos institucionalmente? ¿Qué dificultades se han presentado en cada uno de ellos durante el año 2020? ¿Cómo las podemos trabajar en nuestra escuela?

Estas son preguntas que han surgido en todos quienes trabajamos en la escuela con Primer Año.

Nuestra institución tiene 7 divisiones de primero, 6 en el turno tarde y 1 en el turno nocturno (para estudiantes un poquito más grandes). Por lo tanto, recibimos cada año a casi 200 alumnos que ingresan al sistema educativo del Nivel Medio.

En el año 2020 tuvimos que adecuarnos a la modalidad virtual con un grupo de primer año al que tuvimos solo dos semanas en la escuela, y por tanto no llegamos a conocerlos bien. Eso hizo que fueran surgiendo muchas dificultades a medida que el tiempo iba transcurriendo, y pasamos momentos de angustia como docentes, ya que no podíamos acercarles nuestra ayuda a muchos de ellos que lo necesitaban.

A partir del mes de abril de ese año, con la dirección de la escuela comenzamos a realizar visitas a los domicilios de numerosos estudiantes con el fin de que, de algún modo, sintieran a la escuela cerca. Fue un trabajo de colaboración en el que participó toda la comunidad educativa: dirección, profesores, preceptores, personal de administración, gabinete psicopedagógico y coordinación de curso.

Les acercamos a muchos alumnos las actividades impresas para que pudieran ir haciendo las actividades, pero nos encontramos con estudiantes cuyas familias no los podían ayudar porque tenían que salir a trabajar todo el día; con estudiantes que no tenían conectividad ni elementos tecnológicos para poder consultar sus dudas a los/as profes; con estudiantes cuyas familias tenían un solo celular para recibir y enviar las tareas de 4 o 5 hermanos; con estudiantes que les costó trabajar en soledad y manejar cierta autonomía, no teniendo la posibilidad de que esté ahí su profe para ir guiándolo y explicarle… En fin, nos encontramos con situaciones en las que se vio la desigualdad y acercarnos a sus domicilios y llevarles las actividades impresas, fue el modo que encontramos de sostener el proceso educativo.

Situaciones como éstas se repitieron varias veces a lo largo del año, y ello hizo que se les dificulte el contacto con la escuela, en condiciones donde sostener el derecho a la educación se tornó complejo, y lamentablemente muchos no pudieron aprobar dicho año escolar.

La escuela intentó hacer lo que pudo sin recibir ninguna ayuda del Estado para abordar estas situaciones.

Cada familia también hizo lo que pudo para colaborar con la escuela y con la educación de los chicos, y esto lo destaco porque fue algo que se vio desde primero hasta sexto año.

Para este 2021 las cosas tampoco son fáciles. Nos encontramos con que el 1 de marzo no pudimos comenzar las clases presenciales por fallas edilicias y ausencia de personal de limpieza. Así que comenzamos de manera virtual en todos los cursos, organizando grupos de WhatsAspp con los estudiantes, las familias, los profes y cada preceptor, que es el referente del grupo. Los alumnos de primer año manifestaron mucha participación, ganas y entusiasmo desde el primer día. Cada uno se fue adaptando a una organización virtual nueva, ya que venían de escuelas primarias diferentes (cabe aclarar que nuestra escuela recibe todos los años estudiantes de casi todas las escuelas primarias de Villa María, Villa Nueva y la zona).

Lo positivo de este año, a diferencia del año anterior, es que el edificio escolar se encuentra abierto desde el 17 de febrero, y todo el personal con cargo asistimos todos los días a nuestro trabajo. Así es que hemos podido realizar entrevistas con las familias de algunos estudiantes para conocer su trayectoria escolar primaria y más que nada, cómo trabajaron en la virtualidad en el 2020.

En dichas entrevistas, las familias nos han manifestado las dificultades que transitaron, alumnos que les costó trabajar desde la virtualidad, familias que no tenían los recursos para poder ayudarlos, estudiantes que tenían un acompañamiento psicopedagógico o de apoyo escolar, con el que se les dificultó poder continuar… más o menos la misma realidad que atravesamos como escuela. Y lo más preocupante es que estaban transitando el sexto grado, es decir, el último año de su educación primaria, año clave para concluir algunos aprendizajes, fortalecer otros, solidificar hábitos, para trabajar el “oficio de estudiante”.

A partir de estas condiciones, nos propusimos trabajar con actividades diagnósticas y de repaso de aprendizajes previos, manteniendo una comunicación fluida con cada familia, principalmente desde Preceptoría, y abordando, a su vez, algunas situaciones complejas por medio de reuniones y entrevistas realizadas desde la escuela. Asimismo, organizamos un Apoyo Escolar en el turno mañana, con dos profes que están trabajando desde la segunda semana de clases, con estudiantes de primero y de segundo año, para acompañarlos en su proceso de construcción de aprendizajes. A estas instancias solo asisten por día un grupo muy reducido de alumnos (4 como máximo) cumpliendo los protocolos de cuidado frente a la pandemia. Las familias, por su parte, están informada sobre estas acciones de apoyo y autorizan a sus hijos a asistir a ellos. Imprimimos las actividades en la escuela, y los estudiantes que las necesitan, se acercan a retirarlas.

Este miércoles 7 de abril comenzamos con las clases presenciales con los 6 primeros años del turno tarde y con primero nocturno desde el martes 6 de abril (todos ya divididos en dos burbujas, por lo que esta semana comenzó la burbuja A y la semana próxima la burbuja B). Por el momento, los alumnos del turno tarde están yendo dos horas y luego continúan desde la virtualidad.

Este 8 de abril con el primer grupo que ingresó a las 13.30 horas todos sentimos mucha emoción, los chicos estaban con un poquito de miedo ante lo nuevo, hicimos un recorrido por la escuela para que conozcan bien el edificio, y pudieron encontrarse con sus profes cara a cara. Ahora lo que sigue es continuar conociendo bien a cada uno y a cada una, tratar de que se sientan lo mejor posible en una escuela nueva, en un sistema nuevo (el “secundario”) y poner todo el esfuerzo para poder trabajar en la bimodalidad.

Creo que también va a ser un desafío el trabajo presencial con los alumnos de segundo año, porque son estudiantes que, como dije antes, asistieron a clases en la escuela presencialmente solo 2 semanas y, por ende, el vínculo que lograron establecer con la escuela ha sido desde la virtualidad.

En síntesis… nuestra realidad es que somos una escuela muy grande y que harían falta más recursos humanos y materiales para poder dar respuesta a todos y cada uno de los estudiantes, en sus necesidades y dificultades, las cuales muchas veces van más allá del aprendizaje.

Nuestra idea es que cada estudiante se sienta feliz de venir a la escuela, que sea mirado, escuchado, que aprenda no sólo contenidos, sino valores y aprendizajes de vida. Ojalá este año la bimodalidad nos permita estar más cerca de nuestros estudiantes.

La escuela está abierta, estamos trabajando para ellos y lo seguimos intentando día a día, pese a todos los problemas que se nos han presentado.

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