¿Cómo pensar la superpoblación de estudiantes?

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La implementación de las burbujas en el Nivel Medio lanzó la premisa sobre cómo pensar la superpoblación de estudiantes.

En muchos secundarios de Villa María el alumno logra ver en la presencialidad una vez al mes al docente. Esta realidad dispara un sinfín de preguntas mientras hay que continuar sosteniendo los trayectos académicos de cada uno de ellos.

Repensar el vínculo pedagógico y el acompañamiento virtual-presencial. Caminar refundando la pedagogía que se enfrentó a un sitio nuevo que se encontró con una pandemia que ni el mejor pedagogo llego aún a explicar.

¿Cómo pensar la superpoblación de estudiantes?

Marita Almada es docente de 2º, 3º y 4º del IPET 56 Abraham Juárez y la consultamos sobre el particular.

En este colegio se logró armar un sistema de trabajo que alcanzó a la mayoría de los alumnos trabajando tanto con aquellos que tenían recursos tecnológicos como aquellos que no, procurando la mentada sostenibilidad dentro del sistema.

Pensar la superpoblación de estudiantes también es pensar el concepto de educación virtual que acompañó a un trayecto de formación de los alumnos de secundaria no pensado para esta modalidad”, dice Almada.

Marita Almada, docente del IPET 56

Una necesidad a tener en cuenta: delinear el contexto para el desarrollo de las pedagogías frente al escenario que se tiene en el campo educativo producto de la pandemia y la bimodalidad.

Al perder el espacio físico del desarrollo del día a día con la pandemia, al volver, nos hemos encontrado con un interesante número de alumnos que se han sostenido a través del virtualidad y que hoy nos retan a acomodarnos a los requisitos que se nos pide para el reordenamiento del regreso a clases”, explica.

Lo que está en juego

Lo que está en juego: horarios, espacios físicos y cumplimiento de protocolos. “Nos retaron a repensar los acompañamientos de los trayectos escolares de estos adolescentes”. E ingresa a jugar también “el exterior” de estos alumnos en contextos muy particulares y disimiles. “Esto que la educación plantea como el aula heterogénea y diversa, también está presente a la hora de tener que pensar la manera en la que nos vamos a organizar”, argumenta.

Siguiendo con la pregunta, siempre se piensa en organizar burbujas, lo digo de mi rol docente no desde la gestión, creo que lo importante es pensar qué caminos podemos recorrer para que ese alumno tan particular, tan diverso, pueda entender y acompañar la propuesta pedagógica ofrecida por los docentes”, sostiene la docente.

A partir de ahí, dice Almada, “nos encontramos con burbujas que se espacian en el tiempo, con chicos que en ese espacio de tiempo van a trabajar en la casa donde algunos de ellos pueden llegar a encontrar un apoyo sobre qué hacer frente a distintas consignas sin poner en la balanza el peso que tiene cada materia”.

“La relación interpersonal se ve mucho más limitada”

Ese alumno que asistirá al aula en un lapso de tiempo los pone en situación de desafío al educador “de pensar pedagógicamente el espacio de nuevo”. Un alumno que asistirá a cursar una materia, con una determinada edad y con un dinamismo que no logra terminar de entender.

La escuela va a intentar sostenerlo y acompañarlo quizás una vez al mes si contamos que en la mayoría tenemos cuatro burbujas”, explica.

En mi experiencia personal, entiendo que se a repensado el escenario, se han creado cuadernillos de acompañamiento académico, los cuales han significado para nosotros un reto, a prueba y error, que hemos ido reconfigurando transitando la experiencia”, describe.

Este alumno debe poder lograr hacer las actividades, que el docente en un rango horario presencial pueda explicarles dudas y contenidos prioritarios que necesita “pero que la relación interpersonal se ve mucho más limitada”, sostiene Almada. Agrega: En el día a día que se pierden, nos perdemos las posibilidades de profundizar en esas necesidades diversas que podemos encontrar en el aula”.

“Esta nueva relación nos deja sin teoría para trabajar”

Este es un tema muy nuevo que, seguramente, hacia finales de este ciclo lectivo, se puedan encontrar más elementos de análisis.Hoy estamos caminando en una relación alumno-docente que se ve modificada por el tiempo, por el espacio y el reordenamiento”, describe.

Creo que apostamos a poder acompañar las trayectorias de formaciones escolares con requerimientos de políticas educativas que, quizás, no terminan de ver el contexto social real de los alumnos de cada institución en particular y de casa particular”, reflexiona Almada.

Mirando hacia el oficio de enseñar Marita describe: “Esta nueva relación alumno-docente reformula el vínculo pedagógico y nos deja sin teoría para trabajar”.

En este renglón hay que destacar que los docentes que hoy lideran las clases virtuales fueron formados en distintos esquemas de conocimientos y estrategias pedagógicas. De ahí el reto que plantea la docente entrevistada.

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