El derrotero de una América sangrante, y sus consecuencias colonizadoras, alientan este escrito para conocer cómo y porqué fue el Día de la Raza y ahora Día del Respeto a la Diversidad Cultural para promover la reflexión histórica acerca de los derechos de los pueblos originarios

Escribe: Néstor Pérez (Periodista. Escritor. Secretario de Organización del Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (Cispren-CTA)

El descubrimiento de América es el acontecimiento más trascendental que haya realizado la humanidad a través de los tiempos, pues todas las renovaciones posteriores derivan de este asombroso suceso, que a la par que amplió los límites de la tierra, abrió insospechados horizontes al espíritu”.

En 1917 comenzaba así el decreto firmado por el presidente Yrigoyen declarando al 12 de octubre como Día de la Raza. El documento ordenará también que sea día festivo…

A espaldas de esa decisión política quedan cuatro siglos de silencio respecto a la honda tragedia de los originarios; esa alabanza seguía hundiendo en los socavones mineros a las víctimas del imperio español.

En 1492 la Europa renacentista cierra el oscuro tiempo medieval y se abre a la edad moderna. Ese año marca también para España la recuperación de Granada, desde hacía ocho siglos en poder de los musulmanes; desangrando a los hijos del Islam y haciendo lo propio con el tesoro real. Con Constantinopla en poder de los turcos otomanos hacía cuarenta años, España tiene bloqueado el comercio con el norte y este de Europa; con esa urgencia, y la espada afilada e impiadosa de la Fe, emprenderá Cristóbal Colón su travesía que lo depositará en la isla “Guanahaní”, actuales Islas Bahamas, dos meses más tarde.

Una América aún sin nombre, rebosa de oro y plata en las entrañas de la tierra, Potosí es su máxima expresión. También hay excedentes de pimienta, nuez moscada y canela, especies imprescindibles para que la carne no se pudra. Con la invasión se inaugura el holocausto aborigen: Morirán en adelante 60 millones de indios, 400 mil cada año.

El Sumaj Orco boliviano le debe su color rojizo a la exuberancia de minerales; pero será la muerte la explicación de los potosinos, el trabajo esclavo en sus profundidades, es la sangre nativa vertida a favor de un continente voraz y depredador, aquel de allende los mares. Hoy el noble cerro es un queso desbordado de huecos vacíos, ya nada queda de aquella riqueza; aun así, un abismal último nivel recibe todavía a los mineros que para volver a la superficie a salvo se encomiendan a Zupay, el Tío, el dueño del inframundo.

De Mariano Moreno mucho se sabe de su protagonismo en la Revolución de Mayo; poco se sabe, en cambio, que se doctoró en derecho defendiendo una tesis sobre la servidumbre indígena, el trabajo mitayo. En el prólogo de ese documento académico recoge la voluntad  de los monarcas españoles, contraria a la esclavitud, consignada en cédula real del año 1542: “Ordenamos y mandamos que de aquí en adelante por ninguna causa de guerra u otra alguna aunque sea su título de rebelión (…) se puede ser esclavo indio alguno; y queremos y mandamos que sean tratados como vasallos nuestros de la Corona de Castilla, pues lo son”.

En el mismo sentido se expresará el Papa Paulo III; sigue detallando Moreno, “es malicioso y procedido de codicia infernal el pretexto que se ha querido tomar para molestar a los indios y hacerlos esclavos, diciendo que son como animales brutos e incapaces de reducirse al gremio y fe de la Iglesia Católica”. Aboga por esas víctimas el porteño que aún es un ilustrado más: “Las minas, sus olores y exhalaciones intolerables, el aire pestilente y escaso, la perpetua noche que las ocupa, y el humo de las velas que sirven para desterrarla (…), la misma antigüedad no pudo menos que mira con horror esta clase de trabajo”.

Sabemos ya lo que hicieron con las órdenes reales aquellos señores ávidos de fortuna. El saqueo como propósito, el crimen masivo como instrumento.

Apropiándose de la riqueza ajena, se funda el desarrollo económico de Europa. Otro Jefe de la Iglesia de Roma, el Papa Alejandro VI convierte a la reina Isabel en dueña y señora del nuevo mundo. Desde entonces, América Latina, desangrada, se hunde en la desigualdad económica y Europa, su contracara, sigue siendo el destino anhelado por los caídos del sistema económico, aquel que se fundara justamente con la riqueza natural de las víctimas. Cita Eduardo Galeano en su monumental obra “Las Venas abiertas…”: ‘Entre 1503 y 1660 llegaron al puerto de Sevilla 185 mil kilo de oro y 16 millones de kilos de plata. La plata transportada a España en poco más de un siglo y medio, excedía tres veces el total de las reservas europeas. Y esas cifras, cortas, no incluyen el contrabando’…

El catedrático de Historia Moderna en la Universidad Autónoma de Barcelona, Antonio Espino López, explica que las “masacres, asesinatos, amputaciones de manos y pies, heridas curadas con aceite hirviendo, violaciones… semejantes crímenes parecen sacados de una mente perturbada”. “Esto era el día a día en las batallas que tuvieron lugar durante la conquista de América. Un período de nuestra historia que tiende a mitificarse obviando sus pasajes más oscuros”, asegura el también especialista en Historia Militar.

Casi 100 años después, la justicia argentina reparó al pueblo Qom con $375 millones por uno de los episodios más silenciados y crueles del Estado Nacional, la Masacre de Napalpí, donde por pedir mejores condiciones de trabajo en los algodonales fueron ametrallados desde el aire y fusilados en tierra unos 700 indios (algunas fuentes consigna el doble de victimas). Ocurrió a manos de fuerzas federales en el paraje “Aguará”.

Melitona Enriquez, última sobreviviente de la Masacre de Napalpi, junto a hijos y nieto

530 años más tarde, los originarios están inscriptos como sujetos de derechos plenos en la Constitución Argentina. Sin embargo “son siete los niños wichís que no llegaron a vivir dos años y que se murieron de hambre y de sed en este enero (2020). El agronegocio desmontó, en los últimos diez años, 1.200.000 hectáreas. Y desalojó a cien mil mujeres, hombres y niños que vivían, comían y se curaban bajo techo frondoso.

La frontera agropecuaria se empuja y se corre para que irrumpa la soja transgénica donde estaba el monte. Un pueblo entero entre los árboles queda desnudo e inerme. Y se va muriendo, poco a poco” Una voz trémula es la voz de todo ese pueblo maltratado, así lo detalla un informe del sitio web Contrainfo titulado El planificado exterminio de la comunidad Wichí en Argentina.

Aún antes de que Vaca Muerta se ofreciera como el “deus ex machina” para sortear las crisis energética y financiera, el pueblo Mapuche denunciaba que el fracking atacaba su hábitat por tratarse de una operación de alto impacto ambiental. A poco de iniciar los trabajos se habían registrado cien sismos en la zona. De la alarma a la protesta. De la protesta a la acción penal. Así se siguen zanjando las disputas con los dueños del sol, el agua, el viento…y la tierra. Entre los años 2001 y 2012, el 31 por ciento de la lista de casos “criminalizados” (por protestar) corresponden a los indios; un tercio del total, casi la misma cifra corresponde a la represión del sector sindical. Una afrenta más contra “nuestros hermanos los indios”, al decir del Padre de la Patria.

En el año 2010, la revisión histórica y la decisión política tumbaron de cabeza las semblanzas en clave conquistadora, dando paso al Día de la Diversidad Cultural.

La raza es humana, por lo tanto única. La pluralidad era y es el rasgo distintivo de una América Latina exhausta, pero aún altiva. Gallarda ante los desafíos, deudora ante su propia historia.

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