Escribe: Dr. Omar Eduardo Barberis. (Autor del libro que lleva el mismo nombre del escrito que se publica en esta página)

Villa María, que a lo largo de su historia fue adquiriendo relevancia a nivel regional, se veía a sí misma como referente y su anhelo era continuar creciendo en servicios y producción, diversificando su perfil económico, y esto generaba nuevas necesidades y demandas, entre las cuales la educativa era la más destacada. El conocimiento no podía ser dejado de lado; en su desarrollo y consolidación estaban puestas las miradas de su dirigencia y de la sociedad en su conjunto.

Una situación contada por Bernardino Calvo pone de manifiesto el importante nivel de convivencia política, ideológica, cultural, educativa y religiosa vigente desde siempre en la ciudad. Existían rispideces y algunas diferencias entre masones y liberales con los católicos en las primeras décadas del siglo XX. En esas circunstancias nombran como Párroco de Villa María al sacerdote Pablo Colabianchi Cicerone, quien recibe muy pronto una comisión de masones y liberales encabezados por Francisco Seco pidiendo colaboración para el Hospital Pasteur que se hacía a instancias de ellos. Colabianchi aporta una importante suma de dinero, que luego los liberales compensan colaborando con mejoras edilicias en el templo parroquial. Siendo Intendente Bernardo Seco, hermano de Francisco, las iglesias y capillas son excluidas del pago de impuestos. Se acabaron los conflictos entre liberales-masones y católicos.1

La creación de la UNVM debe pensarse desde una perspectiva regional, ya que la región era vivida como el valor que orienta la formulación de políticas públicas locales, con la implicancia que esto tiene en las decisiones políticas. Y esto porque resultaba necesaria la formación de recursos humanos capaces de afrontar el desafío desde lo cultural y desde la formación profesional, tarea que ante la ausencia de formación universitaria fue generándose en los institutos terciarios de formación superior no universitaria, lo cual queda manifestado por el Contador Carlos Domínguez: “(…) había mucha gente trabajando, y se habían desarrollado los institutos terciarios muchísimo, porque la universidad no se creó cuando debería haberse creado y al no haberse creado en la época que se creó Río Cuarto, crecieron los Institutos Terciarios y había que, para mí de alguna manera, sostenerlos”.2

Desde una perspectiva crítica sobre la formación universitaria que se desarrollaba en las universidades existentes se manifiesta en el Proyecto Institucional de la UNVM que “Aparecen reiteradamente bajos niveles de calidad en los resultados y falta de pertinencia con respecto a los requerimientos del entorno socio-económico”.3 Esto se revierte mediante la acción “(…) esencialmente social y socializadora del proceso educativo que le compete a la Universidad, en tanto promueve la participación y el acceso a la experiencia colectiva culturalmente organizada y con ello, al conocimiento, considerado como construcción social, como producto de un complejo proceso, en el que intervienen factores culturales, sociales y políticos, entre otros (…) Ello permitirá al alumno la construcción de su identidad personal y profesional, en un contexto social y cultural determinado, en tanto el aprendizaje no consiste en una mera copia, reflejo exacto o simple reproducción de contenidos a aprender, sino que implica un proceso de construcción y reconstrucción permanente”.4

Este enfoque implica lo institucional de manera integral y requiere de la conciencia y el compromiso de los responsables de la toma de decisiones, pues existe el convencimiento de que la efectiva realización de un proyecto es una tarea de todos los sectores de la comunidad, aspecto esencial para que funcione un sistema de comités.

La región constituye un espacio en donde se desarrolla la vida cotidiana de las personas, espacio en el cual paulatinamente se genera toda una cultura ampliamente entendida que se convierte en una especie de interfaz que relaciona al individuo y a la comunidad con el resto del mundo, posicionando los intereses de la región por encima del resto y potenciando algunas áreas estratégicas. De esta manera se facilita una estrecha vinculación de teoría y práctica profesional, permitiendo percibir la realización efectiva del P.I. en un hecho próximo y necesario por parte de los protagonistas, mediante el cual se puede “dar respuesta y contribuir a la solución de problemas concretos de la realidad circundante, potenciando las áreas en las que ya se han producido desarrollos importantes, y que es necesario optimizar a través de articulaciones institucionales, integrando el Sistema de Educación Superior”.5

Un P.I. que surge para interpretar y responder a un espacio socio-cultural que entiende lo regional como un valor, facilita, promueve y potencia la realización de un proyecto político regional, en la medida que fundamenta y explica a la comunidad desde el conocimiento y a través de sus expertos, el sentimiento de que “la región importa”. Como un instrumento al servicio de este enfoque socio-político debe tenerse presente la relevancia del Ente Municipal de Desarrollo Regional (ENINDER) constituido en el año 2000 a nivel regional.

En consonancia con estos rasgos de identidad regional la UNVM pretende “(…) partir de la realidad educativa de la región, sus características en función de la ubicación geográfica y su potencial cultural, social y económico (…)”, para establecer áreas estratégicas “vinculadas con el desenvolvimiento y desarrollo económico, la demografía, la oferta educativa, la prestación de servicios, la adaptación y la transferencia de tecnologías, que hacen necesaria la creación de una serie de carreras que integren, complementen y mejoren el desarrollo de la región”.6 Así quedaron establecidas áreas estratégicas vinculadas con los alimentos, el manejo y la administración de recursos, la salud y el servicio social y la educación.

Si bien hasta aquí se ha referenciado a la región como un valor decisivo en el P.I. de la UNVM, también deben destacarse otros que son contemplados y que permiten completar la visión que estuvo presente en el espíritu de su creación.

Favorecer el desarrollo de valores primordiales como: la realización de la persona en libertad, el respeto a la diversidad ideológica, cultural, de credos y religiones, el pluralismo político, la participación solidaria, el comportamiento ético, la transparencia con justicia y equidad en los actos y actitudes, la autonomía responsable. Responder a las demandas del medio y/o generar otras nuevas con una visión prospectiva, en una interacción permanente con la comunidad.7

Estos valores se convirtieron en verdaderos componentes de la toma de decisión realizada por los actores políticos que promovieron la UNVM, tanto por parte de quienes participaban directamente del gobierno o eran simpatizantes del mismo, como de aquellos que se encontraban circunstancialmente en la oposición e incluso del resto de los actores políticos intervinientes.

Es importante recalcar esta proposición teniendo presente el horizonte de largo plazo de todo proyecto político en una democracia participativa, ya que es ese horizonte el que hace factible que un mismo proyecto sea “administrado” a lo largo del tiempo por grupos disímiles que se alternan en el poder.

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