Escribe: Lorena Zamora (Secretaria de Salud y Medio Ambiente de Trabajo UEPC)

El nuevo escenario impuesto desde hace poco más de dos meses ha generado cambios sociales y laborales de manera muy vertiginosa. La suspensión de clases de manera presencial y las nuevas formas de continuarla han puesto de manifiesto claramente que la garantía del derecho social a la educación es un asunto de estado. Los docentes somos la cara visible de ese estado, que garantiza ese derecho social. Ahora bien este cambio drástico en las condiciones laborales de los y las docentes  también trajo aparejada una serie de tensiones que es necesario abordar.

Sobrecarga laboral: cabe recordar que lo que generalmente nombramos como “poner el cuerpo”, tiene una carga netamente física, una carga mental que es la energía psíquica que le demanda al docente realizar el trabajo y una carga psico-afectiva que supone un vínculo afectivo con quienes desarrolla su actividad (Encuesta Nacional CTERA. Salud y condiciones de Trabajo de los/las trabajadores/as de la Educación de la Argentina). En este contexto,  muchos compañeros tuvieron que hacer compatibles los contenidos de lápiz y papel con el mundo digital, otros se encontraron con problemas estructurales de acceso a la tecnología por parte de los estudiantes con lo cual implicó adaptar los contenidos en otros formatos. Por otra parte, muchos docentes no contaban en sus propios hogares con la tecnología necesaria. La desigualdad de acceso a la educación atraviesa a todos y se hizo fuertemente visible en este tiempo.

Desorganización horaria: Ramón Carrillo, primer Ministro de Salud de nuestro país, sostenía que “no hay un solo aspecto ligado a la salud del hombre que no pueda ser influenciado por la mala organización del trabajo”. Cuando parecía que trabajar desde casa podía ser bueno porque se ahorraban el tiempo de trasladarse, quedó en evidencia que no estamos “entrenados” para poder cerrar las tareas, y cuando menos se dieron cuenta los compañeros están trabajando mucho más tiempo de lo que lo hacían presencialmente, incluso sábados y domingos. Poner un límite horario parece ser hoy una tarea complicada. Sin embargo la fatiga mental que esto implica ya la están sufriendo muchos compañeros. El horario es un ordenador importante y en esto de cuidar las condiciones laborales es necesario que se intente organizar.

Doble presencia: desde hace tiempo, desde UEPC, visibilizamos esta situación donde, aproximadamente, el 70 % de las docentes, además de su actividad laboral son organizadoras de la vida familiar. Hago mención a las mujeres dado que mayoritariamente en el sector docente son trabajadoras.

La desorganización espacial: hoy, el trabajo en casa, ha producido una alteración en la vida familiar invadiendo la casa, la intimidad y la privacidad de la familia, por todo lo dicho anteriormente, y agregando que no todos los docentes disponen de espacios en sus viviendas para “separar” espacialmente el trabajo. Y viceversa, la familia ha invadido el trabajo.

¿Sobrecarga emocional es igual a estrés?: Mayoritariamente, los docentes vinculan un mayor nivel de estrés, cansancio mental y físico a las nuevas condiciones y organizaciones laborales. Muchos manifiestan que las situaciones que describimos anteriormente les han generado niveles de estrés, angustia y ansiedad. Todos los docentes consultados insisten en estar atravesando una situación de agobio que pareciera no tener fin. Algunos compañeros asocian estas nuevas condiciones de trabajo con dolores corporales (contracturas musculares, cansancio en la vista) dada la cantidad de horas que están sentados frente a una computadora.  Sin embargo, esto no se traduce en una masiva cantidad de carpetas médicas, con lo cual podemos hacer muchas inferencias y lo primero que sostenemos (como ya lo hemos hecho en otras oportunidades)  que  es un problema de salud recurrente en los compañeros pero continúan llevando adelante su trabajo en estas condiciones. Aun cuando asocian que estas condiciones impactan en su salud, siguen llevando adelante su actividad.

En la Secretaría de Salud y Medio Ambiente de Trabajo, como parte de la organización sindical UEPC, la salud laboral es central en nuestro accionar diario. Hoy estamos viviendo un tiempo absolutamente disruptivo,  entendemos que el aislamiento obligatorio, social, preventivo modifica nuestras condiciones de trabajo, por ende visibilizar estas tensiones que se han generado es necesario pero no suficiente. El estado debe contribuir a alivianar estas condiciones y entre todos  reforcemos el cuidado de nuestra salud. Si algo está claro es que la escuela no enferma, pero las condiciones de trabajo pueden afectar nuestra salud, y es responsabilidad de todos cuidarnos. Hoy más que nunca, reafirmamos que la educación pública y los docentes son irremplazables.

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