Corina Fernández es una sobreviviente de esta gravísima problemática. Hizo justicia y hoy trabaja en defensa de la mujer violentada.

Fernández fue baleada por su ex pareja. Hecho que sentó jurisprudencia, ya que significó para la justicia argentina el primer caso caratulado bajo la figura de femicidio.

Corina, hoy preside una ONG  y, a partir de un documental que cuenta su historia, recorre el país buscando concientizar sobre la problemática.

El registro nacional de asesinatos mediados por la violencia de género, que lleva el Observatorio «Ahora que sí nos ven», basado en medios gráficos y digitales de todo el país sostiene una estadística de un femicidio cada 22 horas. Todos los días matan a una mujer, todos los días un nuevo suceso engrosa las estadísticas de este observatorio.

Hace nueve años, Corina Fernández fue a buscar a sus hijas a un colegio ubicado en el barrio de Palermo (Buenos Aires) y su ex esposo -disfrazado de anciano- le disparó seis veces con un revólver calibre 32 en el pecho y acertó tres. Su caso sentó jurisprudencia: su ex, Javier Weber, fue condenado por primera vez en el país bajo la figura de “Tentativa de femicidio” a 21 años de prisión.

Corina Fernández sobrevivió de milagro y desde entonces trabaja para ayudar a otras víctimas y para prevenir la violencia de género desde la ONG que preside, “Hay una salida”.

En 2016, el director de cine Gabriel Arbós contó su historia en la película “No me mates” y desde entonces, recorre el país haciendo cine debate para concientizar acerca del tema.

Animarse a hablar

Diseñadora Gráfica y Profesora de Inglés, en aquel momento Corina trabajaba en un Call Center bilingüe y hoy, desde su experiencia, es presidenta de la mencionada ONG.  “Termino bendiciendo lo que me pasó, tengo una película que cuenta mi historia y con la cual recorro el país haciendo charlas debate”.

Además de la violencia de quien era su pareja, Corina sufrió la indiferencia de la Justicia y, a partir de ello, es que llama a denunciar como uno de los últimos recursos. Ella pretende el empoderamiento de la mujer y el auto reconocimiento.

“Una vez que una mujer se anima a hablar, a salir de esta historia, cree que haciendo la denuncia está todo bien, que ya está, estoy a salvo… y no, eso es mentira, no es lo que pasa en este país. Una queda más vulnerable que nunca, las 80 denuncias vinieron cuando me fui de mi casa a vivir a lo de mi madre y el rompía la prohibición de acercamiento. La rompió 80 veces en un año y medio”.

Bajo esta mirada, Corina insiste en que ella “desestima la denuncia. En la medida que se pueda, que haya tiempo, prefiero que la mujer se empodere, que vaya a un grupo, que haga terapia, que sepa que va a hacer de su vida…, si tiene trabajo, si se va a ir de la casa, cómo se va a mantener, que tenga un plan b. Hay que fortalecer a la mujer para que sepa también cuáles van a ser las consecuencias de esa denuncia, mientras una convive  con el violento la situación más o menos la tenés manejada, el día que una abre la puerta al exterior y cuenta lo que paso, ese día el hombre está sumamente enojado y con sed de venganza y la mujer queda en una situación de mucha vulnerabilidad; de hecho ahora tenemos 78 mujeres muertas de las cuales 25 habían denunciado”.

“Poca gente sabe de violencia”

A modo de crítica, Fernández concluyó: “hay un montón de gente, de asociaciones dispuestas a ayudar, pero reitero una vez más, poca gente sabe de violencia en este país. Estuve en muchos lugares y la verdad es que cuando se quedan en el machismo y el patriarcado, en el nos matan por el sólo hecho de ser mujer, a mí me pone  muy nerviosa porque realmente no es así, esto es una construcción, es una familia que viene con conductas aprendidas, historias de vida que tuviste y eso hace que te enganches… es inconsciente, conectas por carga traumática con la persona, el cerebro va más rápido que vos, somos seres emocionales y eso hace que no podamos encontrarle la solución porque todas las soluciones son racionales (…)”.

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