Miedo si tu hijo va a la escuela: Una experiencia francesa

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Francia volvió a la presencialidad y el miedo no deja de embargar a cada alumno, y a sus familias, cuando deben llegar o salir de sus casas para asistir a los colegios.

Mientras el gobierno de Emmanuel Macron anunciaría más restricciones para París, por su alta tasa de ocupación de camas Covid, en otras regiones de ese país se desarrollan las clases presenciales.

Jacqueline Clere, mamá de un niño de 13 años que asiste a una escuela en la comuna de Saint Julien en Genevois (Francia) describe a Villa María Educativa que afronta “con miedo” la situación del regreso a la presencialidad y habla sobre las medidas que el gobierno francés hace cumplir sin titubeos.

Actualmente, en el curso al que asiste este joven reciben clases otros 31 alumnos, y al regresar a las aulas continúan sentándose de dos en dos, ante ello agudizan las medidas de sanitización al ingresar al aula.

Enfrentar al miedo

Este joven asiste a la escuela con su máscara y la mantiene colocada todo el día. ¿Hay miedo al contagio? Sí, hay miedo. Llega y deja sus zapatos afuera, cuando está ingresando le rocío con spray la mochila, la casaca (remera) la dejo colgada en el balcón y se lava las manos. El miedo siempre está ahí”, describe.

Por su parte, en el colegio, la rutina es casi idéntica.

Sale ya desde aquí con su máscara. Llega al colegio, se lavan las manos con alcohol, donde también hay spray, desinfectan las carpetas y los escritorios. Todo el tiempo con las máscaras en las caras, las ventanas están abiertas, o semiabiertas, ya que ahora está frío”.

Los recreos duran 10 y no 20 minutos como antes, y siempre respetando la distancia.

La cuarentena: dolor de cabeza

Situada en el departamento de Alta Saboya, de la región de Auvernia-Ródano-Alpes, la familia de Jacqueline enfrentó también la cuarentena apoyando a su hijo desde la virtualidad.

Allí, como en tantos otros lugares, la cuarentena comenzó en marzo y se extendió hasta el 30 de junio.

Eso fue un dolor de cabeza para mí: las clases se dieron por Internet y esta alguna vez funcionaba y en otras ocasiones no”, describe a este portal Jacqueline.

Explicarle una clase a mi hijo en francés, fue muy complicado para mí, y matemáticas mucho más, ya que a mí me enseñaron de una forma, a él de otra, aunque se llega al mismo resultado. Terminábamos un poco molestos al final de la tarde”, describe.

Pedir ayuda

Esta situación llevó a que la entrevistada (que dialoga con este portal mediante audios de WhatsApp) a que le preguntara a otras mamás cómo era su habitualidad. “Era igual o peor”, enfatiza.

Generó dudas ese proceso en Jacqueline, sobre si su hijo iba a aprender o no, o si aprobaría ese 3º año de secundaria, “pero en este año que comenzó (setiembre 2020) pensábamos que se van a nivelar”, cuenta.

Todo no termina ahí. Esta mamá, embargada por las dudas, “tuve que conseguir a un muchacho que le diera clases de inglés, matemáticas, física y química”, nos explica.

Añade: “Eso conlleva un costo aparte pero hace que mi hijo trate de nivelarse o salga aprendiendo algo más”.

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