Marina Cardelli es docente, investigadora del CONICET y activista feminista. Es la primera mujer en convertirse en presidenta de Cascos Blancos, el organismo de la Cancillería argentina.

Cardelli fue invitada por el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Villa María a participar de la conferencia “Debates actuales en la política exterior y la cooperación internacional: Los escenarios de la Pandemia”.

En diálogo con los medios, la presidenta de Cascos Blancos explicó el rol del organismo en el medio de la pandemia y cómo la perspectiva de género es transversal a sus políticas.

“No alcanza con ser mujer, hay que desplegar una política de género”

En su rol de presidenta del organismo, Cardelli explicó que históricamente estos puestos fueron ocupados por varones y que ahora apunta a una política pública con perspectiva de género.

“No es una tarea solitaria. No alcanza con ser mujer o con no ser varón en el espacio público, lo importante es que despleguemos una política con perspectiva de género”, dijo.

Al respecto, detalló que las mujeres son uno de los colectivos más afectados por la pandemia y lo caracterizó como una “situación de desigualdad estructural”.

Ayuda humanitaria en pandemia

“El organismo tuve que volver toda su acción humanitaria a la situación de la pandemia. En el territorio nacional, la Argentina tenía mucha necesidad. Cascos blancos contribuyó apenas inicio la gestión de repatriación de ciudadanos argentinos”, detalló Cardelli.

La estrategia del organismo luego se desplegó en diferentes barrios para trabajar en conjunto con organizaciones sociales y territoriales. “Antes de la pandemia, la situación económica y social ya era complicada. Ahora la distribución alimentaria se multiplicó”, agregó.  

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