Desde el Colegio Universitario IES, docentes de la institución, escriben para nuestra revista sobre dos temas centrales de esta ápoca pandémica: Clases virtuales y las implicancias a tener en cuenta a la hora de la elección de una carrera superior.

En ambos escritos subyace la necesidad urgente de adaptarse a la “nueva normalidad” y al “complejo proceso” que implica la elección de una vocación.

Escriben la Directora Académica del Colegio Universitario IES Siglo 21, Prof. María Fernanda Sin y la Psicopedagoga y Prof. en Psicopedagogía y Directora del Departamento de Orientación al Alumno en Colegio Universitario IES Siglo 21, Ana María Salazar Sulc.

La importancia de la experiencia para adaptarse a las clases virtuales

Lo que hemos dado en llamar una  nueva normalidad, y que ha surgido a partir del aislamiento social obligatorio,  nos atraviesa a todos, y particularmente, ha llevado a las instituciones educativas y a los docentes a repensar sus prácticas pedagógicas, y en el Colegio Universitario IES no hemos sido la excepción.

La pandemia provocada por el coronavirus, y la consecuente determinación de la suspensión de las clases presenciales ha significado un reto para los docentes de todos los niveles educativos. Ante este desafío y casi sin previo aviso, tuvimos que repensar la forma en que trabajamos, aprendemos, enseñamos y nos relacionamos. De improviso nos fue requerido el desarrollo de nuevas habilidades pedagógicas y tecnológicas, además de la adaptación y experimentación constante para cumplir con los objetivos de los estudiantes.

Con una trayectoria de 20 años en educación a distancia, podría pensarse que  el recorrido para el Colegio Universitario IES fue fácil. Y sin duda esa experiencia ha sido clave  para la organización en esta complicada situación. Sin embargo, es importante entender que esta nueva modalidad, esta PRESENCIALIDAD VIRTUALIZADA, es una modalidad que no había sido elegida ni por los docentes ni por los estudiantes, no fue lo mismo transferir la clase presencial a un formato virtual, pero tampoco se  trató de la Modalidad Distancia tal cual la conocíamos.

Sin duda estaba surgiendo una nueva experiencia educativa, un híbrido, que combinaba ambos mundos, y que se ha ido construyendo a partir de la participación activa y creatividad de cada uno de los integrantes de los equipos educativos, directivos, docentes y estudiantes, y de la importancia de las redes que se han ido generando, en las cuales la práctica compartida demostraba que el todo es más que la suma de las partes.

En poco más de tres meses los docentes hemos perdido los reparos y temores que podrían haber generado la tecnología y la virtualidad, y nos encontramos manejando aulas virtuales; en Colegio Universitario IES fueron 450 nuevas aulas en las que 160 docentes construyeron un primer espacio de encuentro con sus estudiantes. De allí a comenzar a grabar videos o utilizar plataformas de videoconferencia fue solo un paso, y la práctica docente en este contexto comenzó a adquirir dinamismo e interactividad.

En medio de la incertidumbre, con muchas preguntas, algunas de las cuales se fueron respondiendo a medida que íbamos haciendo camino,  y muchas otras aún quedan por responder.  Desaprendiendo rutinas para ir generando una nueva forma de vivir, en que las horas laborales y de capacitación se extendían cada vez más  y se veían atropelladas por las situaciones domésticas… ¿o era  al revés? Aceptando nuestros errores y asumiendo que no tenemos por qué saber de todo, y por ello podemos seguir aprendiendo. Poniendo en valor a nuestros estudiantes, que acompañaron este proceso en todo momento, reconociendo y colaborando para encontrar la solución óptima  a los inconvenientes que se pudieran presentar.

Ha sido un gran desafío, y no ha sido nada fácil. Pero creo que, como muchos, hoy puedo hacer un balance positivo de toda esta experiencia. Hemos aprendido muchísimo, y seguimos aprendiendo juntos. Estoy segura de que este recorrido  nos dejará marcados como educadores pero por sobre todas las cosas, como personas.

Elección de carrera: un proceso que implica conocerse mejor a uno mismo

El momento de elección de una carrera para estudiar es muy importante en la vida de las personas, ya que implica decidir qué conocimientos deseamos adquirir para dedicarnos a ello de manera profesional.

En los jóvenes y las jóvenes, en numerosas ocasiones, esa decisión no es sencilla,están frente a innumerables opciones y no encuentran en ninguna de ellas, alguna respuesta posible. Algunos eligen una carrera por descarte, u optan por otras que suponen dan una mejor salida económica, otros por tradición familiar, o por presiones del entorno. Incluso, unas décadas atrás la oferta académica era muy inferior a la actual, lo que disminuía las opciones para elegir, algo que atentaba contra una buena elección.

Existe en gran parte de ellos, la necesidad de contar con una garantía para elegir, que les sirva para asegurar esa elección, cosa que no se logra sino es a partir del propio transitar en la búsqueda de carreras u ocupaciones.

Como vemos, no siempre se tiene la decisión tomada y no es algo que se resuelva en pocos minutos y en un solo momento. Incluso, apurarse en elegir, produce un resultado negativo en la mayoría de los casos. Tomar la decisión sobre qué estudiar es un proceso a llevar a cabo para conocerse mejor a uno mismo, reconocer las virtudes, fortalezas, valores, aptitudes e intereses que ayuden a empezar a delinear nuestro proyecto de carrera o trabajo.

Se suele pensar que la vocación es algo que surge internamente, como un “llamado interno”, una condición que en algún momento será “develada”, pero no es así. En los tiempos que corren, pensar lo vocacional como ajeno a la realidad no sería posible, ya que las elecciones están marcadas por el entorno en el que vivimos. Es entonces, que la vocación se construye a lo largo de la vida.

Los cursos de orientación vocacional no se limitan, como algunas personas creen, a simples test de preguntas y respuestas que dan como resultado la carrera que uno debe seguir, es un proceso más complejo donde el joven o la joven logra conocerse mejor y así tomar una determinación en base a esa introspección en conjunto con el profesional.

Se ayuda a los jóvenes y las jóvenes para que tengan el tiempo de generar sus proyectos individuales y así poder sostener la elección a pesar y más allá de la inseguridad, a través de actividades y experiencias pensadas para su situación concreta de búsqueda. El objetivo es acompañarlos y ofrecerles las herramientas que les permitan armar un recorrido vocacional acorde a sus propios deseos.

De esta manera, se construye esa decisión, y permite a las personas afrontar la elección de la carrera a estudiar con mayor seguridad y tranquilidad, y a su vez, tener eso en cuenta para decisiones que se vayan a tomar en el futuro vinculadas a la vocación elegida o en otros aspectos de la vida.

El Colegio Universitario IES cuenta con el Departamento de Orientación al Alumno (DOA), que ofrece asistencia a los alumnos desde el momento del ingreso hasta el final de la carrera, por medio de talleres y asesoramientos personales (a partir de distintos medios), de manera que el alumno pueda potenciar sus habilidades.

El DOA está compuesto por un grupo de profesionales interdisciplinario especializados que ayudan a los alumnos que tienen dificultades vinculadas a lo vocacional, cuando surgen esas dudas detalladas anteriormente con respecto a la carrera elegida o inseguridades sobre el futuro vocacional. De esta manera, los acompañan en este proceso de construcción, y de autoconocimiento.

Podemos concluir que elegir una carrera no es una decisión que se toma a la ligera, ni que surge de un día para el otro, se trata de un proceso complejo llevado a cabo por la persona, que no solo la ayuda a elegir la profesión, sino a conocerse mejor a sí misma.

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