Escribe: Juan Pablo Amante (Actor, gestor artístico y docente).

(La acción sucede en un espacio enorme. Nada de escenario a la italiana. El público está sentado en el piso entre el decorado y el actor. Hay sillones desvencijados, que otrora fueron elegantes, un busto enorme de San Martin en el medio del lugar sobre un mueble que sirve como para guardar de todo, incluso un aparato antiguo de música, y por todos lados, se ven petacas de ginebra a medio tomar, vacías y llenas. Juan Pablo Amante pone un disco del año cuarenta, almibarado, y se sienta en uno de los sillones “pispiando” por si lo descubren)

EL: (…entrando) -Apenas arranquen las clases…  todo se ponga en funcionamiento “normal” y arranque realmente el 2020, me pongo las pilas para terminar la licenciatura en la Uni, trato de arreglar para seguir haciendo laboratorios de teatro social “espect/ACTOR” en el colegio, salgo a buscar sponsor y auspicios en comercios para reestrenar “Penas & Alegrías de un Transformista”, aseguro fechas para hacer algún lugar para ensayar y poner en escena Ciclos de Varieté a la Gorra , busco a  artistas disidentes para “MATA #puto” y sigo remando en dulce de leche repostero…

De pronto… ¡¡¡flash!!! … y lejos de ser una chica en bikini azul… Aislamiento social, preventivo y obligatorio para todos/as/es, y lo que parecía ser en un primer momento unas mini vacaciones en casa, para unos pocos privilegiados… nuevas rutinas diarias que incluyen transmisiones en vivos, clases virtuales, liberación de películas, obras teatrales, conciertos, lecturas, memes, playback, disfraces, escritos, videos ingeniosos que explotan las redes sociales, para matar el aburrimiento, la ansiedad, o simplemente expresarse.

Recientemente la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha realizado un estudio, con casi un millar de publicaciones científicas a nivel mundial, en el cual se examinó los beneficios para la salud (mediante la participación activa o pasiva) en cinco amplias categorías de artes: artes escénicas (música, danza, canto, teatro, cine); artes visuales (artesanía, diseño, pintura, fotografía); literatura (escritura, lectura, asistencia a festivales literarios); cultura (visitas a museos, galerías, conciertos, teatro); y artes en línea (animaciones, artes digitales, etc.). Este estudio, a gran escala, sobre los lazos entre el arte y la salud y el bienestar, llama por primera vez a los gobiernos y autoridades a aplicar políticas que mejoren la colaboración entre los sectores sanitario y artístico.

Chan… la misma organización mundial que hasta 1991 me dijo “enfermo mental”, allá, por los últimos años de la escuela primaria, … por afeminado calculo, exigiendo la intervención de un profesional de salud mental por recomendación de la señorita Susana, marcando mi infancia y vida para siempre. De golpe y porrazo hoy avalan uno de los motivos más trascendentales en mi vida: la expresión a través del arte.

Sin embargo, durante mucho tiempo, presentar y desarrollar este tipo de proyectos en instituciones educativas públicas y privadas, solo tenían -y tienen- importancia cuando es un adorno o cubrís alguna efeméride educativa festiva, en ciudades como las nuestras (Villa María & Villa Nueva) donde el arte, se entiende como la peor manera de malgastar el tiempo productivo y poder ascender socialmente, según los paradigmas económicos vigentes, que nos acompañan (sistemáticamente) desde que somos así de chiquititos y reducen estas prácticas a hobbies, pérdidas de tiempo y plata.

En el contexto actual, aparecen en escena numerosos interrogantes, que daban vuelta en los debates educativos desde hace largo rato referidos a: la capacitación virtualidad vs presencialidad, aprendizaje, orden de méritos, meritocracia, acceso a la tecnología, vínculo pedagógico, derechos, paradigmas, recursos, actores, destinatarios, rol del Estado, entre muchos otros interrogantes, tal como “que te tiro y dejo de tarea, para las casas…”.

¡¡¡Cuando tenía todo organizado para empezar el año ¿Apagón?!!!

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