Mientras la cuarentena tomaba forma, y el hecho de quedarse en casa contemplaba la continuidad formativa de los alumnos, el rol de los docentes tomaba un significado preponderante.

Las tareas llegaban al seno de los hogares a modo de WatsApp, fotocopias y algunos desde las plataformas institucionales preexistentes; al mismo tiempo, no se hicieron esperar los reclamos de los trabajadores de la educación por las horas de trabajo que se acumulaban y por la forma en que debían cumplimentar con los mandatos ministeriales e institucionales.

El gremialista docente Carlos Andrada (UEPC), sostuvo que “como elemento clave en todo esto: la conectividad. Aquí se manifestó de diferentes formas, ya sea porque muchos hogares no tienen acceso a la red, o existe un solo teléfono (inteligente), y en tantos otros el hacinamiento familiar no es un tema menor”.

También, trae otra problemática sectorial, la ruralidad: “por ejemplo en el campo, donde los padres siguieron su vida normal de trabajo, los chicos quedaban solos y fue allí donde aparecieron los maestros, y nuevos vínculos, nuevas redes comunitarias… los trabajadores que hacen acarreo de leche llevan a las familias fotocopias y también colaboraba la policía rural… hubo varias modalidades frente a la emergencia”.

Las desigualdades

A modo de contexto de los ecos de esta pandemia, el secretario general de UEPC hizo referencia a “otro de los costados de todo esto es la contención emocional como prioridad. No abandonar el espacio de la escuela y desde este lugar pensar la irremplazabilidad del maestro y la escuela, ambos irremplazables. Escuela adentro aparecieron otros actores participativos, como los maestros de los ramos especiales en el primario, donde planificaron y trabajaron juntos para llegar a la familias”.

Andrada calificó a la pandemia “como una bomba en la vida cotidiana de la humanidad, y ante esta situación, ¿Qué desafíos tenemos los educadores y la escuela cuando el aislamiento social termine?…, habrá que hacer una gran revisión: la escuela, la necesidad de los vínculos, de los modos culturales en que nos movemos, la posibilidad de utilizar medios que tenemos a nuestros alcances y que muchas veces no lo dimensionamos: la TV Pública, Paka Paka, Encuentro…, y un punto importante a destacar es que los docentes trabajaron mucho más allá de la obligación horaria en que habitualmente lo hacen”.

También, reflexionó sobre “las desigualdades sociales en el aislamiento se acentúa, porque a veces, en el aula al no poder usar estos recursos, se disimula, no solamente la situación de los alumnos sino también el de los docentes, y que no siempre tienen a mano una computadora o un teléfono, y la conectividad necesaria para llevar adelante este trabajo. Fue una experiencia riquísima, habrá que seguir analizando toda esta situación que el docente pueda pensarse ser el mismo docente irremplazable con el uso de la tecnología para llegar de otros modos a sus alumnos”.

“Educar es un acto político”

Georgina Cittadini, profesora de Historia y Coordinadora Operativa y docente de la Escuela de Ciencias Sociales Aplicadas del INESCER; señaló: “Entre pandemia, miedo e incertidumbre, el devenir histórico nos vuelve a demostrar sin tapujos que educar es siempre un acto político y de amor. Un acto de resistencia”

Agregó: “En nuestras espaldas recae el peso de que el derecho al acceso a la educación se garantice. Mientras se nos exige continuar educando en medio del aislamiento, “porque no son vacaciones”, el Estado se olvida de garantizar nuestros derechos. Una inmensa cantidad de trabajadores de la educación, de todos los niveles, están siendo víctimas de la negligencia del gobierno provincial, que escudados en la pandemia nos mantienen sumidos en la precarización laboral, como desde hace décadas”.

Cittadini, además, ilustró: “Evidentemente los problemas con la educación no son solo pedagógicos, son políticos, éticos y económicos. No se pude garantizar el derecho a la educación cuando no se garantiza la vida digna de sus trabajadores. ¿Qué calidad educativa podemos ofrecer si nuestro plato de comida en la mesa es una incógnita a resolver día a día?”.

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