Tonucci: “Presencial o virtual, hay que pensar otra escuela”

0
207

El pedagogo italiano Francesco Tonucci sostiene que “sea presencial o virtual hay que pensar otra escuela”.

Critica que el colegio en pandemia siga siendo “solo de clases y tareas” y que “frente a abrir o no abrir, lo importante es el cómo”. Insiste con su histórico reclamo de que se escuche a los niños en los temas que los afectan, y se tengan en cuenta sus entornos y sus vidas al momento de enseñar.

Se debate sobre los niños pero no se los escucha

Es así, pero es un problema mundial. Se les reconocen derechos públicamente, todos los países del mundo ratificaron la Convención de Derechos del Niño, menos Estados Unidos, que no puede aprobarla porque tienen algunos estados con pena de muerte para menores de 18, y en ningún país se los consultó. El artículo 12 lo dice claro: los niños tienen derecho a expresar su opinión cada vez que se tomen decisiones que los afectan. Y sus opiniones deben ser tenidas en cuenta. Con el tema de la escuela es muy evidente, si se los consultara seguro habrían dicho que no quieren una escuela que sea solo de clases y tareas, porque esta fue la escuela de la pandemia en casi todo el mundo. Se hizo virtual o se mantuvo presencial la escuela que menos funcionaba. Lo que me hubiese gustado es que los ministerios de Educación de los países avisaran: “Por favor, suspendan los programas, ahora el programa urgente es ayudar a los niños a entender lo que está pasando, y escucharlos a ver qué están viviendo y cómo lo están viviendo”. Los maestros pueden ser expertos en el escuchar. Por lo cual, frente a este debate de abrir o no abrir, lo importante es el cómo: si se abre la escuela, que sea de otra manera. Con nuestro proyecto de Ciudad de los Niños convocamos Consejos de Niños en Italia, España, Argentina, Chile, México, y las mismas plataformas digitales que usan las escuelas las utilizamos para escucharlos. Y ahí cambia todo. Les encantó que los llamemos para saber cómo están viviendo esta experiencia, y dieron muchas sugerencias para que la situación sea mejor.

¿Cómo cuáles?

Una bastante clamorosa fue en Argentina, ahí tuvimos la escucha importante de parte del gobierno. Estuve en una videoconferencia el año pasado con Nicolás Trotta, en la cual presenté ante más de 200 mil personas la posibilidad de que la escuela, en lugar de seguir con tareas y clases, se dedicara a la casa de cada alumno como laboratorio. Después el Ministerio presentó un cuadernillo muy humilde, que se llama Saberes cotidianos: explorar, jugar y aprender en casa, con decenas de miles de copias repartidas a niños, familias y maestros, especialmente en lugares donde no llegaba la conexión a Internet. Ahí se dice: a pesar de esta situación, igual podés hacer cosas, con la ayuda de tus padres podés aprender a cocinar, cuidar de tus animales o las plantas, leer algo juntos, una serie de consejos y propuestas que, donde se implementaron, los chicos la pasaron muy bien, exactamente lo contrario a las tareas tradicionales. La escuela puede ser buena presencial o virtual, pero debe ser distinta, me interesa cómo es, no la forma. La experiencia de los Consejos de Niños en pandemia fue incluso mejor que antes porque se sentían con mucha más responsabilidad y participaron con mucha más presencia.

¿Cómo debería ser la escuela pospandemia?

Durante la pandemia saqué un libro llamado ¿Puede un virus cambiar la escuela? La respuesta es: no. No lo creo. Es que después la escuela debería ser como la que necesitábamos antes del virus. No era buena antes, seguía siendo una escuela que tenía sus programas, que eran independientes de la vida de los niños. Durante la pandemia ha sido evidente. Los niños siguen con una escuela que les propone estudiar Napoleón o Moctezuma, mientras que a la televisión llegan noticias horrorosas de los muertos, perdieron parientes cercanos y siguen yendo a estudiar dinosaurios. Es clamorosa la diferencia entre la vida y la escuela, y aun en pandemia se sigue con el programa de siempre, por eso no era ni es su escuela. La pandemia fue una lupa para poner en evidencia los límites y defectos de una escuela que va por su cuenta. El artículo 29 de la Convención del Derecho de los Niños dice que la educación tiene que tener como objetivo el desarrollo de la personalidad del niño, de sus aptitudes y habilidades hasta el máximo de sus posibilidades, no que el niño debe adecuarse a las propuestas de las escuelas. Adaptarse a la vida de cada niño. A su experiencia, su personalidad.

“La escuela debería entrar en una óptica distinta”

La escuela debe pensarse en su contexto, ¿cómo manejar la contradicción que puede generarse en el niño de ver que hay récord de muertes y hoy lo están obligando a ir a la escuela?

Si los involucramos, los niños son conscientes y responsables, mucho más de lo que parecen sus padres; el tema verdadero es que la escuela debería entrar en una óptica distinta. Hoy aquí se discute mucho de cuánto perdieron los niños en este largo aislamiento. Me gustaría que también se preguntara la escuela cuánto ganaron y aprendieron los chicos en este tiempo, porque no tengo dudas de que viviendo diez meses en sus casas con sus padres como nunca antes, debieron desarrollar competencias y capacidades y aprender cosas que ni ellos saben que aprendieron. Sería importante que la escuela se ocupe de eso y no de pensar en cómo evaluar a cada uno. Los niños viven una vida, y cuando vuelvan sería interesante que la escuela les proponga recuperar todo eso que aprendieron a hacer en casa, a convivir con el miedo, el dolor, el luto, a inventarse cosas nuevas para pasar el tiempo, a estar con sus padres. Un niño de España nos decía: en este tiempo aprendí cosas que no olvidaré toda la vida, y al contrario, lo que aprendo en la escuela lo olvido muy rápido.  

Fuente: Tiempo Argentino.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here